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La otra cara de la dirección del IPN
Por todos es ya sabido que el pseudo-presidente de la República (¿Pseudo-República?) designó, en las primeras semanas del recién pasado diciembre, a la Dra. Yoloxóchitl Bustamante Diez como la nueva directora general del Instituto Politécnico Nacional (IPN), cuyo mandato corresponde al periodo 2009-2012, en sustitución de José Enrique Villa Rivera. Este cambio, que no tiene mucho de cambio, busca únicamente continuar con la línea de modificaciones al IPN como lo son: el Nuevo Modelo Educativo (NME), -que tampoco es muy nuevo-; y las reformas al nivel medio superior.
Emotivo Discurso
En el Salón Adolfo López Mateos, Los Pinos, el día 11 de diciembre de 2009, la ahora directora del poli rindió la toma de posesión del instituto y pronunció un por demás emotivo discurso en el cuál dejó señalada, de manera muy clara y tajante, obviamente adornada y emperifollada por frases de todos gustos, la postura y la línea que tomará para con el IPN. Entre otras cosas, señaló que “el Instituto ha volcado su acción para servir a sectores sociales bien identificados”, cosa que nos ha quedado bastante clara al saber que ahora vamos a entregar a ingenieros, licenciados e investigadores a las grandes farmacéuticas como Grupo Roche, en el cuál, dicho sea de paso, la doctora ocupó un puesto importante en la dirección del mismo.
Yendo sobre el romántico tema de la fundación del politécnico, afirmó que éste “ha demostrado que tiene la capacidad de transformarse, de ponerse al día e, inclusive, de anticiparse a los requerimientos sociales”; lo cual nos muestra únicamente que consiente y promueve las políticas neoliberales del antiguo director Enrique Villa. Está más que claro cuál es la política que la nueva dirección del poli emprenderá durante los próximos 3 años. El NME cada vez está más implantado en los diferentes planteles: cobros injustificados, cambios radicales que destruyen los planes de estudios, medidas que orillan de una u otra forma a los estudiantes a abandonar sus estudios, todos estos son los cambios que prepararán “a sus futuros profesionales para un desempeño exitoso en un medio de incertidumbre…” en palabras de Yoloxóchitl Bustamante, ¡Ja!
La otra cara
Además de lo que demuestra públicamente la ahora directora del instituto, que ya de por sí es una imagen mancillada por su tendencia a seguir vilipendiando el nivel educativo de la institución, hay otras cosas que seguramente oculta con riguroso celo de la comunidad politécnica.
Según denuncias de la Coalición de Profesores del IPN, en su desempeño como secretaria académica del IPN, al momento de su llegada a la Secretaría Académica sólo cuidó “del negocio privado que tiene con un grupo reducido de investigadores en la venta del Factor de Transferencia”, el cual es un fármaco que permite la curación de alergias severas en la piel (dermatitis atópica), que por cierto fue desarrollado en el politécnico. Por otra parte, dicha coalición también denunció que el ex director de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) Dr. Jorge Piña fuera despedido porque “en diversos foros se manifestó en desacuerdo con las políticas represivas que eran dictadas desde el nivel central por la Dra. Bustamante Diez, Secretaria Académica y por el Dr. Efrén Parada Arias, Secretario General”. Desde su cargo de Secretaria Académica, se dice que “protegió a la M. en C. Dolores G. dándole un cargo en nivel central, pese a que la auditoría realizada a la ENCB demuestra que las irregularidades fueron realizadas durante la gestión de la maestra Dolores G. y no en la de la del Dr. Piña”, aseguran los académicos quienes comentan que por dichas irregularidades sólo se ha fincado proceso a este último.
Entre otras irregularidades de la actual directora del IPN, se menciona que ha provisto de protección a la Dra. Patricia M., también egresada de la ENCB, y la cual, siendo directora del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo integral Regional (CIIDIR), unidad Sinaloa, “ordenaba a su jefa de servicios que retuviera las tarjetas de débito de las personas que se dieran de baja”, presumiblemente para continuar cobrando el sueldo de los ex trabajadores.
Parecen suficientes las anormalidades antes mencionadas para darnos cuenta que la actual dirección del IPN no tiene que ser festejada a lo grande por el simple hecho de que una fémina haya podido abatir esa hegemonía masculina que caracterizaba la dirección del Instituto. Queda más que claro que, de no haber una resistencia conjunta entre los trabajadores, profesores y estudiantes del Instituto Politécnico Nacional y de todas las demás casas de estudio, así como obreros y campesinos; una lucha como un frente único ante los ataques de la burguesía y el estado capitalista; y una concientización de la problemática que asedia profundamente a la educación pública y a la clase trabajadora en general, no podremos evitar que se siga socavando y vilipendiando a la clase que sostiene la vida en el país: la clase trabajadora.







